Por: Redacción Web | Fecha: 20 de mayo de 2026 | Ubicación: Quito, Ecuador
La tercera mesa técnica de movilidad se convierte en el escenario de un tenso debate. Mientras las cooperativas aducen una situación económica crítica tras el fin de los subsidios, estudiantes y barrios exigen que no se apruebe ni un centavo de incremento sin mejoras reales y verificables en el servicio.
QUITO. La atmósfera en la capital es de máxima alerta entre los usuarios del transporte público. Tras los recientes hechos económicos que han puesto en guardia a las cooperativas de transporte -quienes ya manifiestan abiertamente sus deseos de alzar el costo de los pasajes-, la ciudadanía ha encendido las alarmas ante lo que consideran potenciales incrementos abusivos.
En este complejo escenario, este miércoles 20 de mayo se desarrolló la tercera mesa técnica entre el Municipio de Quito y los representantes del sector transportista. Sin embargo, a diferencia de citas anteriores, este espacio amplió su espectro para sumar las voces de quienes viven el sistema de movilidad todos los días: las organizaciones civiles y los usuarios directos.
La postura ciudadana: Calidad innegociable antes que tarifas
Representantes de estudiantes secundarios y universitarios, dirigentes barriales y expertos en movilidad urbana se sentaron frente a las autoridades con un pliego claro de observaciones y reclamos. El rechazo a un alza automática fue unánime; la ciudadanía condicionó cualquier debate tarifario al cumplimiento estricto de deudas históricas del sistema.
Entre los puntos más críticos exigidos por los sectores sociales se encuentran:
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Calidad del servicio y estado de las unidades: Fin de los buses en mal estado y contaminantes.
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Control y frecuencias: Respeto absoluto a las paradas establecidas y horarios dignos.
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Modernización tecnológica: Implementación e integración definitiva del sistema de recaudo electrónico.
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Seguridad integral: Garantías de seguridad vial y protección al usuario frente a la delincuencia dentro de las unidades.
El origen del problema: El fin de los subsidios
Los sectores ciudadanos fueron enfáticos al señalar que el transporte no opera en el vacío. Reconocieron que el origen técnico de esta presión radica en la eliminación del subsidio al diésel por parte del Gobierno Nacional y el consecuente aumento en los costos de los combustibles. Sin embargo, recordaron que la economía popular atraviesa niveles críticos de pobreza y desempleo, por lo que trasladar el costo de esta crisis de forma directa a los usuarios más vulnerables es socialmente inviable.
«Para nosotros esta reunión es muy importante. Nuestra posición ha sido defender los intereses ciudadanos y lo hemos dicho: las mejoras de calidad son un elemento obligatorio para cualquier decisión. Me meteré de lleno en velar porque los estándares de calidad se cumplan.»
— Pabel Muñoz, Alcalde de Quito
La contraparte: Transportistas defienden su crisis financiera
Los dirigentes del transporte público escucharon los reclamos de la sociedad civil. Pablo Lima, representante del sector transportista, reconoció la legitimidad de las demandas de la ciudadanía, pero insistió en que el gremio enfrenta una encrucijada económica compleja que pone en riesgo la operación. Según el dirigente, estas mesas deben transformarse en herramientas para construir soluciones y modificar el modelo de gestión bajo las difíciles condiciones macroeconómicas actuales.
La posición oficial del Municipio: Por su parte, el secretario de Movilidad, Alex Pérez, buscó calmar las aguas y enviar un mensaje de firmeza a las cooperativas al declarar de forma tajante que «la seguridad y la calidad son innegociables, deben garantizarse de manera permanente», independientemente de la coyuntura tarifaria.
Un futuro bajo la lupa
El Municipio de Quito asegura mantener un proceso técnico y participativo que busca equilibrar las finanzas del sector sin desproteger el bolsillo ciudadano. No obstante, la opinión pública se mantiene escéptica. La historia de la capital demuestra que anteriores subidas de pasajes no significaron un cambio sustancial en el trato al usuario. En esta ocasión, con la sociedad civil organizada dentro de las mesas de negociación, el desenlace exigirá mucho más que promesas en papel.