El Vía Crucis de la Salud: Recetas Vacías y Bolsillos Rotos en el Ecuador 2026

El Vía Crucis de la Salud: Recetas Vacías y Bolsillos Rotos en el Ecuador 2026

Redacción: AHORA TV

RUMIÑAHUI – «Venga el próximo mes», «El sistema no registra el medicamento», «Debe comprar las gasas y el suero afuera». Estas frases se han convertido en la banda sonora de los hospitales del Ministerio de Salud (MSP) y el IESS en este inicio de año. Mientras las autoridades hablan de «abastecimiento óptimo», la realidad en las calles del país entero cuenta una historia de desesperación y deudas.

La Farmacia: El nuevo verdugo del ahorro familiar

El gran drama no termina en el hospital. Ante la falta de medicinas en el sector público, el paciente se ve obligado a acudir a la red privada. Aquí, el panorama es desolador: el control de precios es inexistente.

Investigamos que medicinas esenciales para enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, problemas cardiacos) pueden variar hasta en un 40% de precio entre una cadena de farmacias y otra.

«Mi pensión del IESS no me alcanza. Gasto 80 dólares mensuales en pastillas que el hospital debería darme. Si compro la medicina, no pago el arriendo», comenta Manuel T., jubilado de Sangolquí.

¿Por qué Ecuador paga las medicinas más caras de la región?

Nuestra investigación revela tres puntos críticos que el Gobierno no termina de resolver:

  1. La falta de fijación de techos reales: Aunque existen listas de precios, las farmacéuticas encuentran «vicios legales» para comercializar marcas específicas con márgenes de ganancia desproporcionados.
  2. La centralización de compras: Los procesos de adquisición pública siguen empantanados en burocracia, permitiendo que las bodegas de centros de salud sigan vacías.
  3. El oligopolio farmacéutico: Pocas manos controlan la distribución, lo que impide una competencia real que baje los costos para el ciudadano de a pie.

Conclusión: Cuando curarse se vuelve un acto de resistencia

La crisis sanitaria en el Ecuador de 2026 ha dejado de ser un problema de gestión para convertirse en un dilema ético. No podemos aceptar como «normal» que un padre de familia deba elegir entre el almuerzo de sus hijos o la pastilla para su corazón. Mientras los informes oficiales se llenan de porcentajes de abastecimiento que nadie ve en las perchas, la realidad se escribe en las facturas impagables de las farmacias privadas.

La salud no puede seguir siendo un privilegio de quienes tienen una tarjeta de crédito, ni un botín político para quienes administran la escasez. Un país que no puede curar a su gente es un país que, en esencia, está enfermo de indiferencia. Desde AHORA TV, seguiremos siendo el termómetro de esta crisis, porque el silencio frente al abuso es la medicina más amarga que nos quieren obligar a tragar. La pregunta ya no es cuánto cuesta la medicina, sino cuánto más está dispuesto a aguantar el pueblo ecuatoriano antes de exigir que su derecho a la vida sea, por fin, una realidad y no una promesa de campaña.